Matias
La tierra siente su cuerpo, cada pisada, cada dedo distribuido sobre la cansada tierra, su corazón encendido clama el fuego de su libertad pisoteada en la plantación de algodón que se queda atras, con el arrojo del pez contra corriente recorre la noche, y la sestrellas parecen lentas en un cielo testigo de las desgracias de los hombres, no hay mundo para aquellos que lo han olvidado recorrer…. y el acaba de entenderlo, el patrón le enseño eso,
a punta de cinto y hambre, de odio y engaño.
Matias corre libre, su aire ahora entra ligero, corre, corre, corre… recuerda de quien corres, así sabrás a donde no debes regresar nunca… construye tu finca, tu plantación, tu molino de agua, tu prado de arroz, corre Matias, le dice la abuela Consuelo entre sueños a quien el patrón ya no encadena desde que le quemo los pies por tratar de escapar del encierro.
Corre Matias…..corre…..como una luciernaga, vuela e ilumina, sueña, rompe tus cadenas de nuevo, las que dejaste recuerdalas y olvida las que llevas dentro, esas se vencen con el arrojo del corazón, solo para no estar, sino ser seres enteros.
Corre Matias, corre…. tira todos los patrones que llevas dentro, piensa en ti, salvate a ti, salvate….todo hablará de ti, todos hablarán de ti, cada pisada, cada dedo sobre la tierra, queda escrito en la interminable oscuridad de la noche, hombres como Matias, se ocupan de escribir en las estrellas, letras distintas a odio, engaño, esclavitud o encierro.
A mis abuelas.
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